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Arambala |
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En lenca potón, Arambala significa “Río de los Alacranes”. La zona fue ocupada por indios lencas ultralémpicos, grupo indígena muy anterior a la llegada de los españoles a la región en el siglo XVI. Es un municipio rico en recursos naturales para practicar el ecoturismo. Posee un clima fresco y su flora está constituida por pinos, robles y chaparros.
Está ubicada A 39 kms. al norte de San Francisco Gotera.
Altura: 840 m.s.n.m.
Fiestas patronales: 23 y 24 de agosto, en honor a San Bartolomé. Atractivos Turísticos: Llano del Muerto Extensa área de pinares y praderas, con muchos nacimientos de agua, que corren libremente sobre las imponentes formaciones rocosas y bajan hasta perderse en las profundidades de los ríos Guaco y Sapo. Parte del atractivo durante el recorrido al Llano del Muerto es darse un baño energizante en las aguas de la cascada El Perol. Para visitas a este lugar, se recomienda utilizar un vehículo 4x4 o prepararse para una caminata de aproximadamente una hora dentro del bosque.. Cerro El Pericón Este cerro está ubicado a 3 kms. al norte de Arambala. Posee un pequeño bosque con árboles de roble, pino, manzana rosa y arbustos. Desde la cúspide, a 1,379 m.s.n.m., en días limpios, se puede divisar el magnífico panorama del oriente salvadoreño con la costa, el cerro Cacahuatique y los volcanes Conchagua y Chaparrastique. Río Sapo Está situado entre los municipios de Perquín y Arambala. Uno de los pocos cursos de agua no contaminada en el país. Se caracteriza por el color verde de sus aguas. El lugar es ideal para aquellos amantes de la naturaleza que gustan de la observación de aves, de caminar por las riberas o de bañarse en aguas frescas y espumosas. Monumento El Mozote Al desviarse de Arambala, a unos pocos kilómetros, administrativamente en el municipio de Meanguera, se encuentra el monumento "El Mozote", erigido a la memoria de las víctimas de la guerra civil en este sitio. A un lado de la iglesia, se ha construido una plazuela con una escultura metálica, un mausoleo con los nombres de los mártires y, al pie, un pequeño jardín. Entre el 11 y 13 de diciembre de cada año, se realiza una celebración religiosa-cultural, en conmemoración de las víctimas, para que “nunca más” vuelvan a ocurrir hechos semejantes. |